Estrategias Mecánicas

Estrategias mecánicas – Ataque de ruleta inclinada (“Biased Wheel Attack”)
Hay un número de estrategias de ruleta que suponen una aproximación más bien mecánica para romper la banca. La más famosa es el ataque de ruleta inclinada.

En el ataque de ruleta inclinada, el jugador observa la ruleta para intentar encontrar desviaciones estadísticas que puedan indicar algún fallo en el mecanismo.
Si tenemos en cuenta que la ruleta es un artilugio desarrollado por el hombre, es imposible que sea perfecta. La ruleta está hecha de madera y metal, y está sujeta a sufrir deterioros y cambios con el paso del tiempo.

Además, la ruleta online es manejada por un ser humano que también puede contribuir a un funcionamiento imperfecto del mecanismo. Las ruletas son, por otra parte, aparatos increíblemente caros, y los casinos están más que dispuestos a aceptar que sufran pequeñas imperfecciones para no tener que comprar una nueva (siempre y cuando no detecten que hay alguien sacando partido de manera sistemática a esas imperfecciones).

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La ruleta perfecta debe estar equilibrada de manera impecable; las casillas han de tener una superficie y una estructura uniformes; las pestañas deben ser perfectamente flexibles y resistentes al paso del tiempo, y los dealers no deben ser capaces de controlar la bola, sea de manera consciente o inconsciente. Es casi imposible que una ruleta en funcionamiento permanezca siempre perfecta, y es más bien natural que termine desarrollando una desviación paulatina a la larga.

Una ligerísima fisura, imperceptible al ojo humano, puede ser suficiente para que la bola caiga más veces en una posición que en otras.

Vigilando la ruleta

Las ruletas inclinadas no tienen defectos que puedan detectarse en inspecciones o revisiones; sus defectos son, por naturaleza, invisibles al ojo humano.
Para encontrarlos hay que fiarse de las estadísticas y dedicarse a vigilar la ruleta. Esto implica observarla a fondo y “grabar” cualquier observación.

Puedes intentar ver si las probabilidades reales difieren mucho de la probabilidad que se le supone a una ruleta perfecta. Esto significa que, en una ruleta europea, deberías ver que cada número sale 1 vez cada 37; la Casa paga las apuestas en 1 a 35, así que los números que salgan más veces que 1 de cada 35 pueden tener una posibilidad de ganar mayor.

Así que, si vigilas una ruleta durante 1.000 tiradas, descubrirás, por ejemplo, que el Negro 26 apareció 1 vez entre 30. Por cualquier defecto físico del aparato, el Negro 26 aparece 1 de cada 30 en lugar de 1 de cada 37. Míralo de esta manera: has encontrado una ruleta que tiene una inclinación hacia el Negro 26. Si huberas apostado 10 al Negro 26 durante las últimas 1000 tiradas, habrías obtenido un beneficio de 1.996.

Si apareciera 1 de cada 30, habrías visto el Negro 26 ganar 33 veces y perder 967. Así que habrías ganado 11,550 (10*35*33) y perdido 9670 (10*967), obteniendo un beneficio de 1.996 (11,550 – 9670).

La cuestión, entonces sería la siguiente: ¿mostrará esta ruleta una inclinación hacia el Negro 26 durante las próximas 1.000 tiradas? El teorema del límite central dice que, cuantas más veces observes la ruleta, más cerca estarás de las probabilidades reales. En otras palabras: cuantos más números controles, más preciso será tu conocimiento de la inclinación.

Según el siguiente ejemplo, podría suceder que en las primeras 100 observaciones, el Rojo 14 apareciera 1 de cada 25 veces; pero transcurridas 900 observaciones, el Rojo 14 volvería a sus posibilidades reales de 1 cada 36. Así que, si sólo hubieras realizado 100 observaciones y hubieras pensado que la ruleta estaba inclinada hacia el Rojo 14, habrías perdido tu dinero en las siguientes 900 tiradas.

Las inclinaciones y fluctuaciones ligeras son bastante normales. Vigilar una ruleta durante muchas observaciones, estarás intentando discernir cuáles son las fluctuaciones ligeras y sin importancia, y cuáles las posibilidades ciertas a largo plazo. Así que la regla básica es: cuantos más números controles, mejor.

Vigilar una ruleta implica recordar los resultados de muchísimas tiradas; los casinos son conscientes de que hay jugadores que intentan explotar los defectos de las ruletas, y se cubren las espaldas haciéndolas rotar, cambiando a los encargados y cambiando también las bolas (de diferentes tamaños), haciendo que las estrategias que tengan que ver con la mecánica sean virtualmente imposibles de utilizar.

Garcia-Pelayo

A principios de los 90, Gonzalo García-Pelayo observó durante muchísimas veces las ruletas del Casino de Madrid. Después utilizó un ordenador para hacer un análisis estadístico de sus observaciones. Como esperaba, encontró evidencia estadística de que había ruletas inclinadas. Entonces, empleó a varios miembros de su familia para apostar sobre los números con más probabilidades de salir.

Cuando el Casino de Madrid se dio cuenta de lo que ocurría, prohibieron a Gonzalo la entrada al Casino y fueron aún más allá: le llevaron a los tribunales por hacer trampas. La justicia española dio la razón a Gonzalo, estipulando que él no había ejercido ninguna influencia sobre los mecanismos de las ruletas. Gonzalo ganó más de un millón de euros durante varios años.